La trata con fines de explotación sexual ha sido definida como la esclavitud del siglo XXI. Según la definición establecida en el Protocolo de Palermo, (año 2000, Naciones Unidas), se entiende por trata “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios, para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prcticas anlogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos”.

En Europa, la trata con fines de explotación sexual es la forma más habitual de trata. Según los últimos estudios* la mayor parte de las mujeres en situación de este tipo de trata son mujeres y niñas provenientes de Europa Central y Europa del Este; pero también Brasil, China, Nigeria o Vietnam. Las técnicas más habituales de captación son el engaño y el método del “lover boy” o falso novio.

(*Situational Report on Trafficking in Human Beings in the European Union – Europol February 2016)

 

La violencia que se ejerce contra las mujeres en situación de trata es variada; existen tantos casos como personas. Puede ser sutil, psicológica, cultural, económica o bien física y explícita. En muchos casos la violencia ejercida ha sido normalizada de tal forma que las mujeres tratadas no reconocen que sus derechos están siendo vulnerados.

La violencia física y retención a la fuerza son claras formas de abuso, pero existen otras técnicas de manipulación más difíciles de identificar como tal; el temor a la justicia, que podría poner en peligro a la mujer y a sus seres queridos en caso de denuncia; el aislamiento, el no conocer a nadie que sirva de apoyo ni conocer el idioma del lugar donde se está; las falsas informaciones proporcionadas por los proxenetas, etc. En otro casos, el captador o el proxeneta enamora a la joven para después coaccionarla, extorsionarla, manipularla psicológicamente y explotarla. Éste es el caso de los llamados “lover boys” o padrotes.

La feminización de la pobreza

No sólo existe una diferenciación en el tipo de trabajo que realizamos mujeres y hombres, o en el salario y reconocimiento que unos y otras recibimos por desempeñar las mismas tareas. La desigualdad de riquezas y por tanto la pobreza afecta especialmente a las mujeres. Según las cifras sobre la situación de las mujeres en el mundo que elabora periódicamente ONU Mujeres, éstas representan más del 70% de las personas en situación de pobreza en el mundo, y aunque sean mayoría al ocuparse de preparar, cultivar y cosechar los alimentos, tan sólo ostentan el 2% de la propiedad de las tierras.  A lo largo de la historia, a las mujeres se les ha atribuido el rol de cuidadoras familiares gratuitas; se les ha impedido el derecho a la propiedad, a los estudios, al trabajo remunerado, etc. La falta de oportunidades, falta de recursos y las responsabilidades familiares propician que mujeres y niñas en desventaja económica y sociocultural cuenten con mayores riesgos de ser explotadas por otras personas.

 

Crisis, conflictos, violencia y pobreza favorecen que mujeres y niñas de diversos países opten por su supervivencia y seguridad en otros lugares del mundo. En estos casos, las redes de trata con fines de explotación sexual operan en las zonas de origen, tránsito y destino a través de sofisticados métodos que retan nuestras legislaciones; el uso naturalizado de los consumidores de prostitución permite que el mercado de la trata con fines de explotación sexual continúe en alza, situándose entre los negocios delictivos más lucrativos del mundo.

El 80% de las personas víctimas de todo tipo de trata (explotación sexual, laboral, mendicidad, extracción de órganos, matrimonio forzoso, etc.) en el mundo son mujeres, adolescentes y niñas, y el 50% son menores de edad (1*). El 95% de las víctimas de trata con fines de explotación sexual son mujeres y niñas (2*).

*1 Algunos datos relevantes sobre la Trata de Personas – UNODC

*2 PLAN INTEGRAL DE LUCHA CONTRA LA TRATA DE MUJERES Y NIÑAS CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL 2015-2018 – Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

 

 

El consumidor de prostitución, pieza clave de la trata 

Cuando hablamos de igualdad de género en general y de violencia contra las mujeres en particular, a menudo olvidamos que los hombres constituyen una parte fundamental en esta ecuación.

La trata con fines de explotación sexual se ha valido de las desigualdades sociales, económicas y de género para ganar dinero gracias a los hombres que consideran que su satisfacción sexual individual es un derecho. Sin embargo, la trata con fines de explotación sexual es un delito y un atentado contra los derechos humanos.

Respondiendo a la lógica de mercado, sin demanda de prostitución no podría existir la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Es preciso comprender que la trata con fines de explotación sexual es un problema que atañe a toda la sociedad desde nuestros roles de género. Los hombres, principalmente, tienen el poder de cuestionar su participación en esta estructura perfectamente orquestada de hombres que “consumen” y mujeres que “son consumidas”.

La tolerancia social, institucional y el desconocimiento: caldo de cultivo para la trata

 

La policía nacional estima que el negocio de la prostitución mueve 5 millones de euros en España al día. Solo la explotación sexual (prostitución, pornografía y sexo online) mueve en el mundo 25.000 millones de euros cada día y afecta a 12 millones de mujeres.

Sin embargo, el llamado “mercados del sexo” y la trata se mueven en el oscurantismo. Las mujeres en esta situación son frecuentemente deshumanizadas por su condición de migrantes, inestabilidad económica u otros condicionantes, y son a menudo consideradas como “las otras”, las ajenas, las olvidadas.

En este mismo momento tenemos en nuestro entorno a un buen número de mujeres que están siendo anunciadas, extorsionadas, violentadas, tratadas. O lo que es lo mismo: tenemos a nuestro lado a un considerable número de hombres que demandan y consumen cuerpos de mujeres en situación de trata con fines de explotación sexual.

 

Más información en www.accioncontralatrata.com

 


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