El siguiente texto se extrae del artículo de mismo nombre realizado por Mónica Elena Ríos que ha sido recopilado junto con otros artículos en el libro “Sentir-pensar el género: perspectivas desde los pueblos originarios”, coordinado por Carmen Osorio Hernández. Guadalajara, Jalisco, México, Mayo de 2013.

Las mujeres indígenas han recorrido un largo camino en la búsqueda del reconocimiento de sus derechos. Sortean los obstáculos del racismo y la exclusión para convertirse en poseedoras de la palabra. A través de la memoria y la experiencia erigen un conocimiento, muchas veces al margen de la academia, que permite mostrar una polifonía de voces que luchan por ser escuchadas. De este modo pretenden transgredir y desmantelar el discurso hegemónico desde el cual se ha construido una imagen estereotipada de ellas. Asimismo, lideran un movimiento que cuestiona el deber ser impuesto por su comunidad y las costumbres que atentan contra ellas para lograr adoptar las múltiples posibilidades de ser mujer indígena. Se valen del ensayo como mecanismo que les permite no sólo defender su cultura, sino también cuestionarla con lo cual este género se convierte en un espacio de reflexión y resistencia.
La literatura de los pueblos originarios aunque toca temas considerados universales hace hincapié en su propia cultura (mitos, tradiciones, luchas sociales, etc.), por lo cual la oralidad cobra especial relevancia pues es la forma de conservar y transmitir la memoria colectiva. Así […] sus obras nos dan la posibilidad de conocer al mundo indígena desde adentro. Esto último es de gran relevancia ya que por lo general han sido otros quienes se han encargado de hablar en nombre de los pueblos indígenas o intentado explicar su mundo pero siempre ha sido desde el exterior como lo ha hecho la literatura indigenista. Es así que la imagen de los pueblos originarios se ha empezado a construir a partir de lo establecido por las propias comunidades. Uno de los mayores problemas que enfrentan las obras de los creadores de pueblos originarios frente a la crítica es la negación de su carácter literario ya que se les aborda desde criterios hegemónicos que no toman en cuenta sus peculiaridades. […] Es así que la literatura de la Nueva Palabra en muchas ocasiones es marginada del canon literario y, como señala Ezequiel Maldonado, sólo se considera digna de publicarse en revistas antropológicas como Ojarasca (Maldonado, 2006: 55). Uno de los retos que deben afrontar los creadores indígenas es la generación de espacios de difusión para lograr un mayor número de lectores indígenas y no indígenas.

Algunas obras y textos de ensayistas indígenas:
- “Ba kal k’u x-elan sp’ejel yu’un slomlejal totik ch’ul bale” / “Flor y pensamiento de los totikes, San Bartolomé de los Llanos” de Rosa Ramírez
- “Ña kaa iyo yo chi ñuu chikua’a” / “La vida cotidiana de Jicayán” de Josefa Leonarda González Ventura
- “Te bit’il swenta te batz’il me’il ta sjoylejal Chiapas/ La madre soltera de los altos de Chiapas” de Isabel Juárez Espinosa
- “Sólo soy una mujer” de la mixteca Zoila Reyes Hernández
- Discurso de la comandanta Ramona en el Zócalo capitalino (EZLN) 12 de octubre de 1996.
- “Vintso te’extejx ixpejkin di pim” / “La madre indígena” de Margarita Cortés (1992)
- Discurso de la comandanta Esther en Palacio Legislativo de San Lázaro (EZLN), 28 de marzo 2001.
- “Antz ta sotz’ leb yabtel ta skotol k’ak’al”/ “La mujer zinacanteca en la vida cotidiana” de Petrona de la Cruz (1992)
- “U masewal ko’olel tu lu’umil Yucatán”/ “ La mujer maya de Yucatán” de María Luisa Góngora Pacheco (1992)
- “Ra b’ehña” / “La mujer indígena quiere participar” de Donaciana Martín (1992)
- “Discriminación a la mujer indígena” de Rufina Edith Villa Hernández (2006)
- “Identidades cambiantes e imaginarios sociales de las mujeres indígenas: reflexionando desde la experiencia” de la antropóloga ch ́ol Georgina Méndez
- “El lugar de la rabia y el deseo en el sujeto de la digna rabia” de Beatriz Alberta Cariño Trujillo
- Mis dos lenguas de Irma Pineda
Terminamos con unas frases de esta última:
“Más tarde extendí las alas sobre ajenas tierras, me escuché hablando en un solo idioma y un zopilote llamado nostalgia me abrazó; así que para impedir que mi corazón se marchitara empecé a hacer poemas que leía al viento para no olvidar el sonido del diidxazá y escribía en español para que otros supieran lo que yo quería decir”
(Irma Pineda, 2005).
