Artículo escrito por Beatriz Álvarez Lacasa

Soy un ser mitológico. No existo. Dicen que tengo cabeza se serpiente y cuerpo de ballena, que engullo manzanas para desterraros y os arranco las costillas para poder nacer, y que mato a mis hijos con mis manos para vengarme de vosotros, hombres buenos. Y cosas peores. So puta.
Soy un ser mitológico. No existo. Dicen que lloro sin razón y que grito como una loca a los cuatro vientos ¿Dónde tenéis a la madre de Ofelia? ¿Dónde está la madre de Ofelia? ¿Y la madre de Ofelia?
Soy un ser mitológico. No existo.
Cuando miro a un hombre lo sexualizo hasta el extremo, separo ese cuerpo de cualquier sentimiento y lo veo como un objeto. Entonces evalúo si quiero follármelo o no. Si quiero; pretendo interesarme por él, que no se me note que no le escucho, que todo lo que dice y piensa me parece banal, que solo es una polla que dice tonterías. Le invito a café, le doy las buenas noches por WhatsApp y le río las gracias.
Si no me lo quiero follar desaparece, se vuelve invisible, su vida no me importa y ni siquiera tengo que pretender que le escucho o saludarle o preguntarle qué tal. Y si ese ente invisible me habla o de repente me dice algo que pueda llegar a interesarme, lo corporizo en un monstruo, extraño y peligroso, le miro raro y me alejo.
Soy un ser mitológico, no existo.
Para los altos cargos de mi empresa siempre elijo a una mujer. Me fío más. Son más inteligentes, más complejas, más interesantes, más sensibles, más fieles. Puedo contar con que cuidarán de la empresa, con que darán lo mejor de sí día a día porque es a lo que están acostumbradas.
En cambio a los hombres les contrato para la limpieza y la cafetería e incluso si están bastante preparados y no planean tener hijos como secretarios o ayudantes. Son más fuertes, más simples, más dependientes, más perezosos.
Soy un ser mitológico, no existo.
En cuanto al arte solo consumo mujeres. Coloqué el listón en Lena Dunham. De ahí para arriba lo que quieras. Los hombres no pueden hacer el arte visceral y lleno de verdad que a mí me interesa.
Soy un ser mitológico. Y solo existo en el discurso de algunos capullos y capullas aterrados que claman que sí. Esos ceporros, hijos e hijas predilectos del heteropatriarcado.
Soy un ser mitológico ¿De verdad crees que existo? Deja de inventarte que existo y que he venido para destronarte. Y tranquilo, si me materializara por fin, no te arrancaría una costilla para poder nacer, me bastaría por mí misma. Y una vez corpórea solo querría que nos miráramos a los ojos y avanzáramos juntos como iguales, que nuestros hijos e hijas crecieran como iguales. Iguales para el juego, iguales para el llanto, iguales para la belleza, para el arte, iguales para el trabajo, iguales para el amor, iguales para el sexo. Igual de libres.
Solo una cosa, a cambio de esta tregua… ¿Me dirás dónde habéis escondido a la madre de Ofelia?
