thumbnail of panel 7El sector textil es uno de los más intensivos en fuerza de trabajo y uno de los más feminizados: el 80% son mujeres y la mayoría son jóvenes”. Cuaderno de Comercio Justo. Monográfico sobre textil. Mayo, 2015.

En nuestro país, según el informe El sector textil y el gasto en prendas de vestir en España 20141 cada persona gasta en torno a 437 euros en ropa al año. ¿Qué sabemos en realidad sobre las prendas que nos ponemos?

Detrás de los vaqueros que se compran en las tiendas de los países desarrollados se esconde una realidad muy poco amable. “Salarios míseros que no cubren las necesidades básicas, jornadas extensas, condiciones laborales inhumanas y peligrosas, trabajo infantil o ausencia de sindicatos legalmente constituidos son algunas de las violaciones de derechos fundamentales que se producen en el sector textil”. La Coordinadora Estatal de Comercio Justo ha publicado un informe sobre la situación del sector textil en el mundo, un sector que esconde “situaciones de esclavitud moderna”: las organizaciones denuncian que las grandes compañías de la moda siguen vulnerando los derechos laborales más elementales.

¿Quién hace nuestra ropa? El perfil es el de una mujer asiática con jornadas que pueden llegar a las catorce horas diarias y salarios que pueden ser estar entre 50 y 100 dólares mensuales.

Por qué Asia. Ninguna de las cincuenta compañías líderes del sector textil en el mundo garantizan salarios dignos, a pesar de que así lo recojan sus memorias de Responsabilidad Social Corporativa, asegura el informe. “En el sector textil, la explotación laboral es la norma más que la excepción”. Las empresas externalizan la producción “allí donde los salarios son más reducidos y las condiciones de sindicación más precarias”. Las compañías se fijan, sobre todo, en el sudeste asiático y la India: el 60% de la producción de prendas de vestir se concentra en Asia.

Salarios bajos. En un sector que mueve 34.000 millones de euros al día sólo en Europa, el salario medio de las personas que trabajan en el textil en el mundo es de seis euros diarios. Ese salario es mucho menor en países como Bangladesh y Vietnam, que cuentan con los sueldos más bajos del mundo, de unos cincuenta dólares mensuales (poco más de 40 euros).

A pesar de que el derrumbe del Rana Plaza en Bangladesh impulsó una oleada de protestas y de presión internacional y algunos países aumentaron los salarios, las subidas fueron insuficientes. En Camboya, por ejemplo, el salario mínimo se incrementó hasta 128 euros mensuales, aún lejos del nivel que la Alianza por un Salario Digno en Asia recomienda: esta red de sindicatos y organizaciones calcula que serían necesarios 283 dólares mensuales para cubrir las necesidades básicas.

Un sector feminizado. El 80% de las personas que trabajan en la elaboración de ropa son mujeres y la mayoría, jóvenes. Aún así, los salarios de las mujeres son más bajos que los de los hombres del sector, según la Campaña Ropa Limpia. El sueldo de las trabajadoras es entre un 10% y un 50% inferior que el de sus compañeros hombres que realizan trabajos iguales o del mismo valor. “Como se ven obligadas a trabajar más para llegar a fin de mes, es común que sufran agotamiento y lesiones causadas por el estrés y la sobrecarga de trabajo”, dice el documento.

¿Por qué esta feminización? Las empresas ven ventajas en contratar mujeres. Consideran que sus manos son más ágiles para la costura, el corte y la confección. “A menudo cuentan con menos organización sindical y es más fácil contratarlas por un breve espacio de tiempo y un salario muy bajo, pues se asume que el ingreso familiar principal es el del varón”, señala el informe. Sin embargo, muchos estudios demuestran que, a nivel mundial, cada vez son más las mujeres que tienen la responsabilidad de sostener a las familias.

Jornadas de doce horas. Las jornadas laborales de estas trabajadoras son de entre doce y catorce horas, aunque pueden llegar a extenderse hasta las 16 horas. Los centros de trabajo rara vez reúnen las mínimas condiciones de seguridad y salud laboral. Las organizaciones denuncian un hostigamiento sistemático a los sindicatos para impedir la movilización laboral y la exigencia de mejores condiciones.

En Bangladesh, registrar un sindicato era muy difícil. Después de la tragedia del Rana Plaza, el Gobierno cambió la legislación para facilitar su legalización, pero la represión persiste.

Fuente: http://www.eldiario.es/economia/Mujer-asiatica-salario-jornada-horas_0_387761947.html (mayo 2015)

La denuncia y las acciones sirven. No te dejes caer en la impotencia y el desaliento. Os mostramos cómo después de dos años de denuncia y pelea, y como resultado de la gran campaña y movilizaciones de denuncia realizadas, “el Lunes 8 de Junio la OIT anunciaba que dispone de los fondos necesarios para pagar la totalidad de las indemnizaciones a las víctimas del Rana Plaza en las próximas semanas. Es un día importante para la justicia y los derechos de los trabajadores y las trabajadoras de la industria de ropa”, declara Eva Kreisler. “Hubiésemos querido que este proceso no hubiese durado tanto. Han sido necesarios dos años y una presión ciudadana enorme para recaudar 30 millones de dólares con los que indemnizar a las víctimas cuando el beneficio anual colectivo de las empresas con vínculos en Rana Plaza ronda los 20 mil millones de dólares. Si algo ha quedado demostrado es que las políticas voluntarias de responsabilidad social corporativa no funcionan y es preciso superar el actual sistema basado en regulaciones voluntarias. El derecho de las víctimas a recibir indemnizaciones justas y rápidas no puede depender de la capacidad de indignación ciudadana, de la voluntariedad (o no) de las empresas y de la capacidad de movilización de organizaciones como la nuestra. Es preciso crear un marco en el que las trabajadoras y trabajadores de las cadenas de suministro globales de las empresas internacionales tengan verdadero acceso a la justicia. Debemos romper la lógica por la cual deslocalizar y subcontratar la producción también supone deshacerse de responsabilidades legales y riesgos2”.

¿Te animas a descubrir lo que se esconde detrás la ropa que consumimos?.

1. Tirando del hilo.

Tiempo: 30 minutos

OBJETIVO: Reflexionar críticamente sobre la realidad oculta de las nuevas tecnologías, principalmente en la generación de basura electrónica.

DESARROLLO:

Se dividirá al alumnado en grupos, cada grupo deberá elegir una prenda de vestir que lleven puesta (un grupo, una prenda). Con la descripción que viene en las etiquetas, deberán intentar conocer todo el proceso productivo de la prenda. Para ello partirán de los datos de las etiquetas y otros sobre los que deberán hacer hipótesis. Es recomendable disponer de ordenadores con conexión a internet para poder consultar e investigar.

Se propone la siguiente matriz para el análisis:

Grupo:

Producto seleccionado (zapatos, pantalones, camiseta..)

Descripción

Datos que nos proporciona la etiqueta

Material de que está hecho.

¿Sabemos el origen?

Lugar donde se ha producido

Lugar donde se ha diseñado

Marca

¿Sabes si pertenece a una empresa que agrupa varias marcas? ¿es una multinacional?

¿Recuerdas dónde lo compraste (tienda pequeña, gran almacén…)

Posteriormente lo compartirán con el resto de grupos y se analizará:

  • ¿Es fácil conocer cómo se ha hecho el producto?

  • ¿Qué datos son facilitados en las etiquetas?

  • ¿Qué datos son inaccesibles?

  • ¿De dónde vienen la mayoría de la ropa que llevamos?

    (se podría tener un mapa y ubicar los países con gomets)

  • ¿ Por qué la producción del textil esta deslocalizada?

  • ¿Hay marcas o tiendas de ropa que se repiten? Si es así, ¿a qué se debe?

2. Lo que tu ropa esconde.

Tiempo: En función de la propuesta que se escoja puede requerir entre 3 o 4 sesiones de 55 min.

OBJETIVO: Denunciar la situación de explotación laboral y el impacto ambiental que se esconde en la producción del sector textil.

DESARROLLO: Hacer una campaña en el instituto, asociación o barrio denunciando lo que se esconde detrás del proceso productivo de algunas ropas textiles. Se puede realizar a través de un vídeo, memes, un artículo de blog, etc. También se puede reciclar ropa y tunearla creando un producto nuevo que sea objeto de denuncia. Se puede consultar el siguiente enlace, http://www.ocsi.org.es/Educacion-al-Desarrollo, que cuenta con ejemplos de vídeos realizados por jóvenes dentro del Concurso Intercentro de Buenas Prácticas en Consumo Responsable.

Para saber más:

 

1Informe elaborado por la escuela de negocios EAE Business School, 2014.


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